
A manera de introducción, me gustaría escribir brevemente sobre lo que algunos han escrito sobre temas de salud y enfermedades mentales y, quien sea que lea este blog, tenga un primer acercamiento a estos temas.
¿Qué es la salud mental?
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental es un componente integral y esencial de la salud que se define como «un estado de completo bienestar físico, mental y social». De acuerdo con esta definición, la salud mental es vista más allá de la ausencia de trastornos o discapacidades mentales, es «un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. En este sentido positivo, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad.»
Existen diversos factores que influyen en la salud mental de una persona, aquí mencionamos y distinguimos tres:
- Factores sociales, psicológicos y biológicos, por ejemplo, las presiones socioeconómicas; podemos decir que la mala salud mental se asocia a los cambios sociales rápidos, a las condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a la exclusión social, a los modos de vida poco saludables, a los riesgos de violencia y mala salud física y a las violaciones de los derechos humanos.
- Factores de la personalidad y psicológicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales.
- Determinantes biológicos que provocan que una persona sufra de trastornos mentales, específicamente hablamos de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales.
También influyen las lesiones cerebrales traumáticas, la exposición de una madre a algún virus o productos químicos durante el embarazo, el consumo de alcohol o drogas o padecer de una enfermedad seria como el cáncer.
Hay que mencionar que los trastornos mentales NO SON CAUSADOS POR FALTA DE CARÁCTER, no tiene nada que ver con ser flojo o débil.
¿Qué son las enfermedades o trastornos mentales?

Las enfermedades o trastornos mentales son alteraciones graves, ocasionales o duraderas (crónicas), que pueden afectar nuestro pensamiento, sentimientos, estado de ánimo y comportamiento, y pueden afectar nuestra capacidad de relacionarnos con los demás y nuestras actividades diarias.
Existen varios tipos de trastornos mentales como los siguientes:
- Trastornos de ansiedad: Trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, fobias y trastorno de ansiedad generalizada
- Trastornos del estado de ánimo: Depresión y trastorno bipolar.
- Trastornos de la alimentación: Anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y compulsión para comer.
- Trastornos de la personalidad: Trastorno de la personalidad dependiente, trastorno de la personalidad por evitación, trastorno de personalidad antisocial, trastorno de personalidad narcisista, trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva, trastorno de personalidad paranoica, trastorno esquizoide de la personalidad, trastorno esquizotípico de la personalidad, trastorno histriónico de la personalidad y trastorno límite de la personalidad.
- Trastornos psicóticos: Esquizofrenia, alucinaciones, depresión grave con características psicóticas, delirio, psicosis reactiva breve y trastorno esquizoafectivo.
Diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales
Por experiencia propia, el diagnóstico de mis enfermedades se dio después de varias sesiones con mi psicoterapeuta quien me sugirió ir al Psiquiatra; a su vez, ésta me envió con un Neurólogo para hacerme unos estudios y después de un proceso complicado, se me diagnosticó el Trastorno mixto ansioso depresivo.
En término generales, podemos identificar ciertos elementos indispensables para obtener un diagnóstico adecuado:
- Historia clínica.
- Examen físico y posiblemente pruebas de laboratorio, si se sospecha que otras afecciones podrían estar causando los síntomas.
- Una evaluación psicológica, en la cual responderás preguntas sobre tus pensamientos, sentimientos y conducta.
El tratamiento dependerá 100% del tipo de trastorno mental que se haya diagnosticado y su gravedad. El tratamiento es personalizado, puede incluir la toma de medicamentos controlados y generalmente va acompañado de algún tipo de terapia psicológica; algunas personas necesitarán apoyo social y educación para manejar su enfermedad.
En casos de enfermedades mentales graves o donde exista riesgo de que nos causemos algún tipo de daño a nosotros mismos o a alguien más, el tratamiento será más intensivo y requerirá de nuestra ida a un hospital psiquiátrico donde recibiremos consejería, participaremos en discusiones grupales y actividades e interacciones con profesionales de la salud mental y otros pacientes.
En mi experiencia, les puedo contar que mi cerebro no puede producir por sí mismo un neurotransmisor llamado serotonina, por ello se me dificulta controlar mis pensamientos y emociones y, dentro de mi tratamiento, es necesario que tome medicamentos para ayudar a mi cerebro a producir ese neurotrasmisor; además, mi tratamiento va acompañado de psicoterapias semanales.
Please, si ustedes se identifican con algo de lo que escribo aquí, y lo han sentido por mucho tiempo, acudan con profesionales de la salud mental para que los apoyen, cuéntenle a su familia, amigos o a aquellas personas en las que más confíen para que no sientan que afrontan esto solos. Lo más importante es que ustedes decidan salir de esto y que sigan las instrucciones de su médico y/o terapeuta al pie de la letra.
En mi caso, tuve que cambiar mis medicamentos 3 meses después, pues empezaron a causarme efectos secundarios que ya no parecían normales. Por eso es muy importante que no se automediquen, pues, además de que son medicamentos controlados y sólo los venden con receta médica, deben mantener comunicación con sus médicos para que juntos vayan evaluando la eficacia del tratamiento. Mi Psiquiatra me comentaba que los medicamentos empiezan a hacer efecto entre el tercer y sexto mes, pues el cuerpo debe acostumbrarse a ellos; otra cosa importante es que terminen su tratamiento y no porque ya se sientan mejor lo abandonen, pues puede resultarles peor a largo plazo.
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