El amor de mi vida

¿Saben qué aprendí en terapia esta semana? Que el amor no es un recurso limitado, no dejamos todo nuestro amor en una sola persona como yo creía; podemos dar y dar amor a quien nos venga la gana. Me compré absolutamente el cuento de que mi primer gran amor es el amor de mi vida y ¡noooo! Normalmente esos amores «juveniles» o de primeras veces, son amores dependientes (miren que yo lo sé mejor que nadie en el mundo porque soy Miss. Dependencia Emocional) e inmaduros; creo que a quien llamaba amor de mi vida no lo es por miles de razones, más bien fue el amor de una etapa de mi vida.

Ahora, estoy absolutamente segura de que encontré otro gran gran amor en esta etapa de mi vida y estoy segura de que quiero pasar mucho mucho tiempo, sino es que quiero estar con él el resto de mi vida. No tienen idea de lo maravillosamente y estúpidamente feliz que me siento con Jay, sí, él es mi otro gran amor, mi segundo amor, esa persona especial que me enseñó que puedo amar, enamorarme y volver a confiar y a sentir tantas cosas como las que sentía con un antiguo amor.

La verdad es que no me acabé mi amor con el ex. Como que siento que le di todito el amor que tenía en ese momento y luego fue la época de duelo y recuperación después de terminar y en ese intermedio se regeneró todo lo que implica el amor en mi y ahora estoy lista para volvérselo a dar a Jay. Es como un recurso renovable, que necesita sanar para volver a crecer y entregarlo.

¿Por qué les cuento este choro? Porque novio me dio la más increíble de las sorpresas hoy, fue mi Befana-ish. Btw, hoy celebramos La Befana con mi coven; esta señora, es una bruja antigua y oscura que dejaba dulces a los niños en sus calcentines, es una tradición que celebran principalmente en Italia y como soy strega, obvio que también lo celebramos. Anyway, novio me dio la sorpre de un viaje para visitarlo y no conforme con eso, me enseñó boletitos para el Super Bowl LVI. Se lo tenía super guardado o la verdad ni sé cómo los consiguió pero ahora podemos tachar una cosa más en mi bucket list, y qué mejor que hacerlo con el amor de mi vida. ❤

Estoy que no quepo de la maldita felicidad con ese bato y les juro que si pudiesen verme, vomitan de lo asquerosamente cursi y feliz que soy cuando estoy con él. Obviamente, ya reservé una sorpre para ambos en California y sólo espero que no cancelen nada porque Jay me estaba contando que probablemente muevan el Super Bowl a otro estado por el aumento de contagios allá. Bueno, el punto es que la sorpre es una de las cosas que más ama Jay en la vida voy a hacerlo con él, no quiero contarles aún porque probablemente el hombre me stalkeé y lea todo y ya no sería una sorpre, así que ya les contaré como nos fue… crucen los dedos porque no cancelen nada…

Regresando un poco al tema del amor de la vida, en terapia la psicóloga me explicaba muchos mitos y demás cosas sobre cómo se ha romantizado esto del primer amor y de lo tóxico que podría resultar en algunos casos como el mío. Normalmente uno cree que ese primer gran amor es el amor de la vida, pero no necesariamente es cierto porque en la mayoría de las relaciones se vive a una edad muy joven donde a la larga ese primer amor, confundido como amor de la vida, es sólo un recuerdo bonito, lleno de idealización, y en ocasiones obsesión.

Yo le contaba a mi psicóloga que sigo muy preocupada porque sigo haciendo comparaciones entre lo que vivo con Jay y lo que viví con el ex, ella me explicaba que en mi caso es normal por todo el círculo de violencia psicoemocional que viví y el miedo de volver a caer en eso que yo llamaba amor de mi vida; es como un mecanismo de defensa que tengo para evitar y prevenir caer en eso, o sea, mi miedo me está previniendo y haciendo que me trate de defender. Honestamente, yo tenía miedo de que Jay no ocupara ese lugar de quien yo llamaba amor de mi vida, pues recordaba sólo cosas buenas que me causaban nostalgia de esa relación que sólo me hacían sonreír y que, la verdad, eran idílicas.

Mi psicóloga me explicaba que cuando yo llamaba amor de mi vida a ese ex, era sólo un sentimiento de enamoramiento profundo novedoso, donde mis neurotranmisores implicados en el bienestar se activaron y entré como en este estado de euforia por tener a alguien a quien amar a mi lado, donde veía todo bonito e idealicé a ese ser hasta el punto de considerarlo el ser más perfecto y maravilloso del mundo, donde no le encontraba ningún defecto y fantaseaba con esa persona como si vivieramo una película romántica.

Cuando hablamos del primer amor como el amor de nuestra vida, nos referimos a la idealización de la persona, de todas sus características, ya que en ocasiones también se puede confundir con pasión, pues la atracción física hace que se liberen una serie de sustancias químicas en el cerebro; sin embargo, el amor va más allá de la parte física, están implicadas características personales, ideas, conocimientos o acciones que nos llevan a un equilibrio armonioso.

Justo la clave la encontré en el «equilibrio armonioso» y es que se siente totalmente diferente que con mi relación anterior, no siento ansiedad, no siento caos en mi ser, es todo lo contrario con Jay, me siento en equilibrio y con mucha paz a pesar de estar lejos uno del otro. La idealización de quién creía el amor de mi vida fue tan potente que el recuerdo que dejó en mi fue muy bonito, a pesar de que la relación fue más que desastrosa, esta relación me llevo a un choque de realidad que me pegó horrible y la sufrí de una manera que ya les he contado.

Definitivamente debo revisar todo eso que me dijeron de que el ex era la persona con la que estaba destinada a estar con la parte akashica y de vidas pasadas, en la que de verdad creo, porque definitivamente no lo quiero de «amor de mi vida», quiero elegir no estar con ese supuesto amor de mi vida en esta vida porque encontré a Jay y me hace muy feliz estar con él. ❤

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.