Sencillo: Frustración, enojo, tristeza, coraje, decepción, ese sentimiento de sentirte una fracasada, sentir que estas hundida en la miseria y dentro de un hoyo negro del que no sabes cómo salir, empezar a comparar tu vida con las de otras personas y deprimirte porque a ti no te va bien, sentir que fallas en todo y no te sale nada bien, empezar a sentir un poco de (o mucha) envidia de otros, sentirte derrotada y que eres un fiasco, sentirte en bancarrota porque nada te sale bien y sólo gastas tu dinero para poder sobrevivir… En algunos casos extremos como el mío, desarrollar una enfermedad mental que te provoca depresión y ansiedad, y súmale sentirte terrible porque estas medicada, tienes que pagar tu tratamiento y a la psicóloga para que no te hundas más de lo que ya estás y no intentar suicidarte de nuevo; y además, lidiar con los estereotipos que te han hecho creer por ir a un psiquiatra y al psicólogo…
Bueno, entre otras cosas, todo eso, o algunas de esas cosas, son las que puedes empezar a sentir cuando tu vida no va de acuerdo al plan que tenías. Y es que lo más horrible del mundo, es sentir decepción por ti misma. Les cuento todo esto porque ya lo viví y lo sentí, y de verdad, es los más horrible del mundo porque empiezas a ver cómo a tus amigos, conocidos, tu propia familia o a tu ex, les va infinitamente mejor que a ti y tú sólo estas ahí, sin trabajo, con depresión e intentando terminar con tu vida porque sientes que ya lo perdiste todo, que no tienes nada por qué o por quién luchar. Llegar al punto, donde la comparación fue lo peor que me pudo pasar, sólo me generó aún más inseguridad de la que ya tenía por compararme con otras niñas con las que el ex me era infiel.
Ya saben el hoyo negro en el que se convirtió mi vida después de perder el trabajo de mis sueños en TECHO, después de que el ex me terminara y de todos los problemas que ya tenía arrastrando con mi familia. De verdad, parecía como si la vida me odiaba porque todo pasó al mismo tiempo y ni tiempo me dio de decir WTF!, sólo sentí chingadazo tras chingadazo. No les voy a mentir y decirles que hay que ver el lado positivo de esto, o que todo va a mejorar, porque no, no es así; aunque después de sobrevivir a eso mi vida es infinitamente mejor y estoy muy feliz por mi evolución emocional, mental, laboral, familiar, etc., la Ley de Murphy es cierta y cuando las cosas van mal, todo se vuelve aún peor, en esos momento nada estaba bien, nada parece tener esperanza, todo esta mal y seguirá mal… de verdad, se los juro, créanme porque ya lo vivi durante meses…
Y bueno ahí está el punto. Vamos a tener rachas malas en la vida, rachas muy malas y otras extremadamente oscuras, sí, todo va a salir mal durante esas rachas, no les voy a engañar, todo va a salir mal, todo va a ser feo y ni modo. Pero, ¿saben algo? Tenemos que atravesar por eso y «vivir» nuestro momento oscuro, la clave en esto, es reconocer el momento perfecto para decir ¡fue suficiente! ¿A qué me refiero? Bueno, después de un tiempo de vivir nuestro inevitable momento oscuro, hay un punto donde es el momento perfecto para decir basta y empezar a recuperar nuestra vida. El problema con esto es que no sabemos reconocer cuando ese momento ha llegado y cómo ya habíamos estado «acostumbrados» al momento dark, nosotros seguimos metidos ahí hasta que se vuelve costumbre y lo empiezas a normalizar, al punto de decir que tu vida es una mierda.
¿Cómo lo sé? Porque ya me pasó, empecé a normalizar mi momento dark y a vivir en mi papel de víctima de la vida, empecé a culpar y hacer responsable a todo el mundo porque era mucho más cómodo que hacerme responsable de mi vida, mis acciones y mis decisiones. Sí, me fue duro aceptar esto, pero es verdad, y como ya vieron con la Ley del Espejo, la verdad puede doler muchísimo…
Vamos poniendo todo por partes. Sí, tuve mi racha negativa, perdí mi trabajo perfecto, el «amor de mi vida» terminó conmigo, seguía con peleas con mi familia y me alejé de mis amigos. Y ok, esta bien, me tenía que pasar todo eso por alguna razón, y sí también estuvo bien en su momento todo eso que sentí e intenté… todo perfectamente normal hasta cierto punto. Ahora que lo veo desde un punto de vista donde yo estoy en un proceso de recuperación, ese momento oscuro debía durar hasta julio o agosto de 2019, pero decidí extenderlo todo ese año hasta inicios de 2020; en agosto y septiembre de 2019, yo ya podía retomar mi vida, pero decidí seguir viviendo en mi papel de víctima porque me era más cómodo y fácil, sin embargo, Paty fue la que me dijo que ya tenía que parar con todo esto porque yo ya tenía la capacidad y los conocimientos para empezar a salir de mi hoyo negro.
¡Wow! Fue un gran shock porque literalmente, fue como aprender a vivir de nuevo, literalmente empecé desde cero, a buscar trabajo e ir a entrevistas, a ver cómo iba a solventar mis gastos, a empezar a recuperar mi vida social y a los amigos que perdí, a recuperar la relación con mi familia, a soltar a ese amor de mi vida, a todo… Fue muy cabrón porque yo no sabía cómo hacer todo eso, no sabía y no quería hacerlo, quería que alguien lo hiciera por mi, pero pues no, that was never gonna happen!
Todo eso implicaba enfrentarme a muchas cosas que daban miedo, que no quería enfrentar y que no sabía cómo hacerlo; implicaba enfrentar el hecho de que hice una gran expectativa de mi vida sin saber realmente quien era y lo que yo quería, porque durante mucho mucho tiempo, sólo hacía caso a mis papás, amigos, al mismo entorno en el que crecí porque era «lo correcto», porque si yo lograba todo eso, significaba que mi vida era «perfecta» y «exitosa», pero la verdad es que me di cuenta de que esas expectativas que tenía de mi vida, en realidad no era lo que yo quería verdaderamente. Y eso, eso era, y fue, lo difícil de aceptar…
Después de todo ese hoyo negro tuve que enfrentarme a mi misma y es difícil enfrentarse a una niñita fresa, consentida, loca y necia as fuck (sí, holi, it’s me!). Cuando yo decidí estudiar Relaciones Internacionales, lo hice pensando en que sería una Embajadora top, influyente políticamente, con mucho dinero, propiedades, coches y una carrera en el Servicio Exterior Mexicano impecable. También estaba mi otra opción de trabajar para Naciones Unidas, con las mismas expectativas, una funcionaria internacional top, influyente, con dinero, poder y demás cosas. A mis 30 años yo ya debía estar trabajando para Naciones Unidas o en alguna Embajada Mexicana como Primera Secretaria, con maestría terminada e iniciando mi doctorado en Política Internacional; yo ya debía estar con el amor de mi vida, viajando por placer con nuestros perros y planeando formar una familia.
Toda mi familia apoyaban totalmente esta idea de mi vida porque yo crecí en ese entorno familiar de privilegios y gente «poderosa» e «influyente» y era lo mínimo que se podía esperar de mi. Mi círculo social en la niñez y adolescencia me permitía establecer esas «relaciones» para lograr esa vida ideal que ya había planeado. Mi educación (tanto escolar como la forma de vida y la forma en que me educaron en casa) daba para ser esa persona exitosa y rica. No había falla, todo era perfecto para que pudiera lograr esa vida perfecta que les conté.
La realidad es que estoy cerca de los 30; ni siquiera me he titulado porque me he retrasado en los estúpidos trámites de la estúpida tesis; vivo con mis papás; sobreviví a mi primera y más dolorosa experiencia de corazón roto; tengo mil traumas e inseguridades; en el último año he cambiado de trabajo 2 veces; lo más cercano a hijos son mis perros Kiki y Porfi (para nada es queja, lol); gasto más en pagar a mi psiquiatra, mis psicólogas y mis medicamentos que en viajes; mi poder e influencia más grande es sobre mis perros, y a veces porque le hacen más caso a mamá; y estoy en medio del dilema si confiar y dejarme llevar como gorda en tobogán con una nueva persona otra vez (ah, porque esta niñita tiene miedo de que la vayan a lastimar o a hacer lo mismo que ya le hicieron y terminar con el corazón roto otra vez)…
¿Ya pueden entender un poquito el motivo de que Macaco viva conmigo? Dude, si comparamos mi plan con mi realidad, I am T O T A L L Y fucked! Pero fucked as hell. La verdad es que mi papá fue quien tuvo la culpa de que no siguiera el «camino al éxito elegido para mi», lol. Todo era dicha y felicidad (no tanto) cuando estudiaba en escuelas privadas, de niñas y católicas; si mis papás me hubieran dejado seguir en esas escuelas con mis amigas, como yo les rogaba, probablemente seguiría siendo esa odiosa niña fresa consentida y materialista que era antes (no me malinterpreten, yo adoro con todo mi ser a mis amigas y amigos de la infancia y la adolescencia, me divierto mucho con ellos y nos amamos, aunque ellos si sean un poco así, but that’s not my world anymore). Pero no sucedió esto, como mi papá quería que siguiera sus pasos académicos, prácticamente me obligaron a cambiar a una escuela pública cuando entré a la prepa; sí tenía que estudiar en la prepa y la universidad en la que estudió mi papá… pública, mixta, con gente de distintos colores y clases sociales, un nivel académico y forma de trabajo al que no estaba acostumbrada nadita… La verdad es que fue un infierno esa parte de mi vida, en todos los sentido, bueno, la Universidad no, la verdad es que fue la mejor época de mi vida…
Pero bueno, el punto es que mi papá, por obligarme a ir a esas escuelas públicas, me estaba conduciendo a descubrir a mi verdadera yo. Yo me empecé a dar cuenta de muchas cosas que no podía ver dentro de mi mundo privilegiado, empecé a abrir mi mente con nuevas ideas, nuevas personas, nuevos estilos de mi vida, etc. La verdad es que gracias a la Universidad, descubrí que lo mío no era ese mundo político lleno de hipocresía y traiciones, la verdad, a mi me gustaban los temas y los asuntos sociales y de desarrollo humano que muchos piensan que son «chairos«, pero honestamente y estoy absolutamente segura de que, that’s my path! Ahí quiero estar, sí aunque no tenga esa influencia y poder político o no sea millonaria con propiedades y coches. Ya no me gusta ese mundo ultra lujoso, con «gente bien» y demás estereotipos de «ricos».
Creo que me estoy desviando un poco del punto de lo que escribo hoy… El verdadero punto de toda esta historia es que tuve que pasar por todo un proceso durísimos para mi, para por fin aceptar qué quiero y que no quiero en mi vida. Mis papás aún no lo entienden por completo, no entienden cómo es que prefiero trabajar en ONGs donde no pagan bien, que estar en Relaciones Exteriores o la ONU. No entienden porqué me la quiero pasar viajando a Sudamérica o África que viajar a negociar algo a Europa. No terminan de entender, pero al fin aceptaron que yo ya no pertenezco a ese mundo en el que ellos están metidos (mamá no tanto, es más como de mi onda «hippie«, lol). Con mi trabajo actual, lo empezaron a aceptar porque vieron que neta es algo que amo y me pagan bastante bien (-.-).
Todo lo que aprendí de todo ese proceso de aceptar que mi plan de vida no era lo que yo quería de verdad, llegó después de que decidí parar mi sufrimiento y enfrentarme a una terrible realidad de la que estaba huyendo. Como bien dicen en el budismo: «el dolor es inevitable, pero sufrimiento es opcional». Sí, tuve que pasar por ese doloroso hoyo negro, pero también decidí seguir sufriendo por causa de ese hoyo negro; yo tenía la opción de parar mi sufrimiento, pero no lo hice, me dejé llevar por la comodidad que implicaba vivir en ese papel de víctima.
Pongamos algo claro, ambas cosas, dolor y sufrimiento, son parte de la vida, son inevitables en algunas ocasiones, pero también, a veces sufrimos innecesariamente al jugar a ser las víctimas, estando resentidos con la vida y los demás, y no responsabilizarnos de nosotros mismos. El dolor es algo natural y necesario para vivir y seguir aprendiendo, cuando decidimos vivir nuestra vida, el dolor puede llegar en cualquier momento: al enamorarnos y perder a ese alguien, por ejemplo (mi caso). Ese dolor se relaciona con una pérdida y es totalmente proporcional a esa pérdida, así, puede incluir sentimientos de tristeza o enojo; y también, ese dolor puede ser de corta duración si nos permitimos sentir esa pérdida adecuadamente.
Por otra parte, el sufrimiento es una elección, a veces vamos por la vida eligiendo mostrarnos así a los demás; por eso ese sufrimiento puede durar toda una vida aunque eso que lo provocó ya haya pasado hace mucho, ¿por qué pasa esto? Bueno, Paty me explicaba que porque en el sufrimiento no sólo hay emociones, también hay pensamientos con los que llegamos a obsesionarnos. En mi caso de enamoramiento y ruptura de corazón, yo sufría porque sabía, leía y me mandaban todas las traiciones que el ex hizo mientras estaba conmigo, me obsesionó todo eso y me la pasaba pensando pensando mil cosas, por ejemplo, y si hubiera hecho eso, y si mejor le hubiera rogado más, y si sí le ayudaba con su trabajo… Pensamientos obsesivos irreales…
Una de las lecciones más grandes que he aprendido de Paty es que debemos enfrentarnos a ese hoyo negro inevitable en el que nos encontramos y no huir y defendernos de él, ¿cómo hacemos esto? Atrevernos a sentir todo eso dolor y aceptar que nos sentimos miserables y no tratar de manipular esos sentimientos; hacernos responsables de ese dolor y ser consientes de que nosotros mismos vamos a ser nuestros propios salvadores, no hay que buscar a ese otro salvador para que nos saque de nuestro sufrimiento; aceptar todo lo que estamos viviendo y no victimizarnos preguntándonos ¿por qué a mi?; y nunca, nunca de los nunca, usar esto para llamar la atención, manipular y sentirnos queridos y amados.
Sip, yo estaba en este camino del sufrimiento opcional y la victimización hasta que Paty me dijo que ya era suficiente, que aceptara todo ese dolor y sufrimiento que me había negado a sentir, que validara mis propios sentimientos, que llorara, berreara, hiciera el berrinche que tenía que hacer hasta darme cuenta de que ya había esta bueno y con eso no iba a ganar nada…
Así que sí, esperemos lo peor cuando algo no sale como queremos, sintamos ese dolor o lo que sea que estemos sintiendo, pero sintámoslo de verdad, y no nos quedemos atascados en eso. Aceptemos que estamos siendo un fracaso y veamos cómo podemos empezar a ser menos fracasados… en palabras de Mark Mason, aprendamos el sutil arte de que nos importe un carajo…
BTW, lean ese libro de Mason…