Cosas que hacer antes de morir… y antes de los 30…

Después de que el ex terminó conmigo, ya han leído lo mucho que dolió y lo que sufrí porque ¡ah, cómo amaba a ese hombre! y también han leído sobre el infierno en el que se convirtió mi vida por lo mismo. Y bueno, agréguenle tener que lidiar con Macaco… En fin, después de que eso pasó, recuerdo perfecto que le mandé un mail diciéndole, entre otras cosas, que mi mundo se había caído porque yo sí imaginaba una vida con él happily ever after y porque pensaba que he was the one; le escribí toda una lista de cosas que quería hacer con él y sólo con él porque, pues, era mi persona especial para compartir las cosas especiales que quería hacer.

Esa lista se me quedó muy grabada en la cabeza porque, en serio, no podía imaginar hacer todo eso sin él. Me cerré total y completamente a la idea de hacerlo porque estaba muy aferrada a una vida juntos y no quería ni me veía haciendo todo eso sola o con alguien mas, a menos que fuera él. De repente, en algún momento de claridad y en un intento de mis mínimos vestigios de amor propio que «tenía» en ese entonces, me dije que no porque no estuviera él en mi vida, me iba a privar de todas esas cosas que me gustaban y quería hacer. Así inicié, más bien actualicé, mi bucket list e hice otra lista de «Cosas que hacer antes de los 30».

Sí, amo hacer listas… ¡Sépanlo!

Bueno, les quiero enseñar cómo van mis dos listas porque de verdad son cosas que me emocionan mucho y porque la verdad es algo que me gusta presumir por lo mucho que me costó llegar a esto:

Cosas que hacer antes de los 30

  • Ir al Nevado de Toluca.
  • Mudarme y vivir sola.
  • Ver un amanecer y atardecer en la playa.
  • Hacer un photo-shoot sexy, en ropa interior o desnuda.
  • Ir a jugar Gotcha.
  • Ir a un partido Pumas vs América y uno de la Selección Mexicana en el Azteca.
  • Ir de camping.
  • Ir a Autocinema Coyote.
  • Hacer un viaje con mamá.
  • Ir a Sky Zone o Jump-in.
  • Aprender a bailar salsa y cumbia.
  • Dar un paseo en globo.
  • Ver una aurora boreal.
  • Ir a Coachella, Lollapalooza o Glastonbury.
  • Hacer una mega fiesta por mis 30.
  • Hacerme otro tatuaje.
  • Aprender a manejar.
  • Ver un musical en Broadway.
  • Ir a un retiro espiritual.
  • Aventarme de paracaídas.
  • Regresar a los voluntariados en asilos (al menos una actividad por mes).
  • Aprender a nadar.
  • Aprender a cocinar.
  • Ir a una playa nudista.
  • Acampar en la playa.
  • Ir a un Scape Room.
  • Ir a un paseo ciclista.

Bucket list

  • Ir a Disney.
  • Viajar a todos los países de América.
  • Ver cómo izan la bandera en el Zócalo de la CDMX y presenciar toda la ceremonia.
  • Raparme.
  • Investigar mi árbol genealógico (familia materna y paterna).
  • Aprender a montar caballo.
  • Aprender a tejer con gancho.
  • Ver a Juanga en Bellas Artes.
  • Viajar a China a cargar pandas, recorrer la Muralla China y ver los Soldados de Terracota.
  • Tener una terapia de regresión o hipnosis de vidas pasadas.
  • Tener una experiencia de expansión de la conciencia, viaja astral, etc., con ayahuasca, hongos o sapo bufo en un ritual con un Chamán.
  • Ir a festivales de música (Vive Latino, Corona Capital, Glastonbury, Coachella, Lollapalooza Chile y EE.UU., Rock in Rio, Sziget, Creamfields, Tomorrowland, Low, Woodstock, Ultra, Mysteryland, Defqon, Daydream, Primavera Sound, Let it Roll, Download, Meadows in the Mountains, Les Eurockéennes, Snowbombing, Mad Cool, Creamfields, Roskilde y los que se sumen).
  • Hacer un viaje cerca del Triángulo de las Bermudas e investigar más de esto.
  • Hacer un voluntariado en África.
  • Ver una aurora boreal.
  • Viajar por todo México (visitar los 32 Estados).
  • Viajar a Rumania y ver el Castillo de Drácula.
  • Aventarme del boongie.
  • Recorrer completa la línea azul del metro de la CDMX.
  • Hacerme un tatuaje.
  • Aventarme del paracaídas.
  • Hacer un maratón de películas Disney.
  • Visitar al menos 5 países de cada continente.
  • Aprender a esquiar.
  • Organizar una mini presentación para que me escuchen tocar mi violín.
  • Ir a un Super Bowl halftime show, aunque no entienda en absoluto los partidos.
  • Ir a una función del Bolshói en Moscú.
  • Llevar a Kiki y Porfirio, y los perros que adopte en el futuro, a la playa.
  • Ir a Machu Picchu y gritar desde el punto más alto a donde te permitan llegar.
  • Ir a unos Juegos Olímpicos.
  • Ir a la final de un Mundial y de la Champions League.
  • Visitar las 7 Maravillas del Mundo Antiguo y Moderno.
  • Dar una TED Talk.
  • Escribir un libro.
  • Hacer un desayuno/brunch, comida y cena romántica en algún pueblo mágico a alguien.
  • Correr un maratón.
  • Ir al Carnaval de Rio y estar en el Sambódromo.
  • Dar un paseo en Góndola en Venecia.
  • Ir a las Cataratas del Niágara.
  • Hacer la caminata zombie en Australia.
  • Aprender a surfear.
  • Aprender pole dance.
  • Planear una boda.
  • Nadar con tiburones, delfines y mantarrayas.
  • Gritar en una boda de desconocidos «yo me opongo» y salir corriendo.
  • Recrear una first date con alguien y hacer cosas cursis como usar matching clothes o matching costumes en Halloween.

Bueno, esas son mis dos listas de cosas por hacer y están en construcción y actualización, aunque la verdad me falta cambiarlas un poco porque hay cosas que de plano son imposibles como el concierto de Juanga en Bellas Artes porque, pues ya se murió (es que de verdad amo y era -soy y seré- muy muy fan de Juan Gabriel).

No les voy a mentir, la primera vez que hice yo sola una de esas cosas que quería hacer con el ex, fue muy feo, los recuerdos de él y de cómo sería disfrutar de eso con él me estaban haciendo pedazos, quería escribirle como siempre lo hacía y decirle una de esas cosas cursis que le decía como “wish you were here”. Quería escribirle para contarle cómo me estaba yendo y lo emocionada que estaba de vivir uno de mis más grandes sueños… Real, mis primeros días en mi voluntariado en RDC me estaba desmoronando porque quería compartir un poquito de mi felicidad con esa persona que amaba con todo mi ser.

Una semana después, una amiga que ya llevaba más tiempo que yo haciendo el voluntariado, me llevó a comer y me preguntó que si estaba bien y que si necesitaba ayuda, ella creía que él shock cultural había sido lo que me tenía así y que me quería regresar al país. Cuando le conté lo que me pasaba y que quería compartir todo eso con el ex, me dio una regañiza horrible porque no estaba disfrutando uno de mis más grandes sueños por estar pensando en la persona que me destrozó y me hizo pedacitos el corazón.

La verdad Kasia fue mi roca en RDC. Ella era la que me ponía las peores tareas en RDC y llegó un momento en el que sentí que me odiaba porque en serio, me mandaba a las zonas más feas y conflictivas. Después Kasia me dijo que me hizo eso para que me mantuviera distraída y alerta y dejara de añorar al ex… ¡Wow! Esa mujer is a fucking Goddess for me… Me salvó y me dió una gran lección de vida, porque me enseñó a disfrutar de los momentos.

Así, fue como me empecé a animar a salir de mi hoyo, óbviame gracias a Paty salí de ahí por completo, pero eso que me hizo Kasia, fue mi inicio. La segunda cosa que hice yo sola, y que quería hacer con el ex, fue ir a Jump-in para festejar mi cumpleaños. Esa vez me divertí como nunca porque estaba rodeada de gente que amo y me ama y la verdad es que ni siquiera se me cruzó por la mente ese ser, bueno, sólo al inicio, cuando iba llegando al lugar.

Ahora, la verdad no me da miedo, ni siento feo hacer cosas yo sola, me gusta hacerlo porque son cosas que, aunque suene súper cliché y cursi, me sirven mucho para conocerme y darme tiempo para mí. Aunque cuando aún andaba con el ex, empecé a hacer cosas por mí misma porque, pues siempre me ponía pretextos cuando le contaba cosas que quería hacer con él. Me acostumbré a ir a cenar sushi sola, ir al cine sola, salir a caminar sola; todo porque creo que para ese punto yo ya no le interesaba en lo absoluto.

Y pues así, con el desinterés del ex, toda mi etapa depresiva sumida en un hoyo negro y con las jodas que me ponía Kasia, aprendí a estar sola, a hacer cosas sola, por mí y para mí y la verdad es una de las cosas más increíbles que me han pasado. Ya no me importa lo que puedan decir de mi cuando me ven entrando sola al cine o ven que estoy comiendo sola en algún restaurante, antes era algo que me daba pavor por el “qué dirán”.

Amo hacer cosas yo sola (especialmente viajar porque en cuanto termine mi encierro por cuarentena, he decidido hacer ese viaje que llevo queriendo hacer desde hace meses a Chihuahua para viajar en El Chepe) porque ese tiempo a solas, me sirve a estar en contacto con mi alma, con mis sentimientos y pensamientos. Obviamente aveces, la mayoría de las veces, es un reto porque Macaco llega a meterme ideas y pensamientos obsesivos, pero ahora, con todo lo que he lidiado, he aprendido y he practicado, estoy aprendiendo a controlarlos mejor.

Por supuesto que a sigo soñando con encontrar mi happy ever after person y con compartir todo eso que amo con alguien, pero ahora me lo puedo tomar con calma porque ya no quiero compartir cosas que amo y que me dan mucha felicidad con personas que nunca lo van a valorar o simplemente no están interesadas en mi como yo en ellas. Además, aprendí que a veces es más divertido compartir esos pedacitos de mi felicidad con amigos que me han demostrado amor y apoyo incondicional a pesar de mis errores o mis defectos, y no con algún novio infiel que piensa que soy una nefasta, una dramática, alguien que quiere atención y que le vale si me esta haciendo daño.

Así que gente, de verdad, les escribo esto porque es algo que tuve que aprender a la mala, hagan lo que ustedes quiera y cuando quieran, obvio, sin lastimar a terceros… Hagan lo que les gusta por y para ustedes; disfruten de su vida y sus momentos felices, y si tienen a alguien para compartir eso que aman, ya es un plus, no cometan mi error y se aferren a que su meta sea vivir experiencias con una persona. Sean libres y disfruten de todo… y pues recuerden lo que dicen por ahí: «más vale pedir perdón, que pedir permiso» (obvio, sin lastimar a otras personas).

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